lunes, 22 de febrero de 2016





Flipped Classroom o la clase al revés.

Ahora me ves, ahora no me ves. Pareciese que estuviesemos hablando de magia, por aquello del parecido con el título de la película de Louis Leterrier de 2013 "AHORA ME VES" 
Y de igual modo parece que la idea de la CLASE AL REVÉS, en un muy corto espacio de tiempo ha adquirido ciertos toques mágicos y gran popularidad entre docentes y alumnos. Como si "dar la vuelta a la clase" fuese el remedio mágico a todos los habidos problemas en el mundo de la educación.
Indudablemente no es oro todo lo que reluce. Y lo que Jon Bergmann & Aaron Sams hicieron tan popular y exitoso no funciona en todos y a todos de igual manera. 
No hay duda que si el mundo que nos rodea ha cambiado notablemente y en muchos casos con un giro de hasta 360º, en Educación no puede ser menos. Y todos los cambios, al igual que la metodología "Flipped Classroom" viene avalados y respaldados por la tecnología y el potencial de la misma. Ahora los alumnos puede hacer uso de aplicaciones que hace unos años no había y que los educadores ni conocían. 
     Por ello es necesario un proceso de ADAPTACIÓN. Y por supuesto, nada de magia. Adaptación en primer lugar, por parte del centro, por parte del profesorado y por parte del alumnado. Solo si toda la comunidad educativa cree y apuesta por una línea de innovación podrán alcanzarse objetivos concretos; y también necesarios en ese giro de 360º  para un alumnado con un potencial distinto y con la necesidad de ser protagonista de su aprendizaje. Cambio para el que no solo la metodología de "Dar la vuelta a la clase" si no otras muchas, como el aprendizaje cooperativo, SOLE....contribuyen a dicho cambio y a fortalecer el protagonismo del alumnado en su aprendizaje.
    Pero todo ello compaginado con lo que se ha hecho hasta ahora y se ha hecho bien. Solo si mejoramos lo que nos ha dado buenos resultados y cambiamos lo que no nos funciona lograremos un giro eficiente y una verdadera educación de calidad en la que no debemos olvidar quienes son los verdaderos protagonistas: los alumnos. Dato simple y sencillo que reforma tras reforma parecen olvidar, puesto que la mayoría terminan siendo conejillos de indias de las "brillantes" ideas de quienes nunca han estado en una aula-pero ahora no voy a entrar en este berenjenal- Consigamos que nuestros alumnos aprendan disfrutando.


2 comentarios:

  1. Nos queda aún un largo camino por recorrer. Nuestros alumnos deben comprender y sentirse protagonistas de su propio aprendizaje, y en nuestra manos está el convencerlos de que para ellos ese proceso debe ser en una pasión cotidiana para cada uno de los días de su vida. Ahora nos toca observar, empatizar con las realidades del mundo y la realidad de nuestros alumnos, definir el origen aquello que no funciona, idear y crear modelos adaptados, construir para pensar y evaluar para aprender. ¡Esta es la emoción de todo un reto por delante!

    ResponderEliminar