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La
Tauromaquia
La
tauromaquia, o corrida de toros, es un evento característico de la cultura
española, que tiene sus orígenes en la Edad Media. Consiste en matar a un toro
de una manera artística y a veces arriesgada.
La
tauromaquia además de ser parte de la cultura española, es una industria
cultural muy rentable, ya que aporta beneficios de hasta 1000 millones de euros
al año.
Algunos
de sus aspectos positivos son los siguientes: aporta mucho dinero, fomenta el
turismo y es considerado patrimonio nacional.
Teniendo
en cuenta estos puntos, la tauromaquia es un importante activo de la economía española,
por lo que si desapareciera podría perjudicarla notablemente. Solo hay que
fijarse en la gran cifra que aporta anualmente, alrededor de 1000 millones de
euros. Esta cifra se ha elevado tanto porque cada vez aumenta más la afluencia
a las plazas de toros, y no solo de público español, ya que es un espectáculo
que atrae a mucho público extranjero. El dinero que genera la tauromaquia no se
limita a las actividades taurinas, sino que también aporta beneficios a los
servicios de restauración y hostelería y a los medios de transporte urbanos y
nacionales.
Además,
a esto hay que añadirle el hecho de que la tauromaquia es parte de la cultura
de nuestro país, tiene un trasfondo histórico y, queramos o no, es un símbolo
de España y por eso se debe conservar. Un ejemplo de que el mundo del toro
forma parte de la esencia de nuestro país son las fiestas de San Fermín, a
quien se honra en Pamplona, lugar donde nació, donde tienen mucha fama los
encierros y las corridas de toros.
Sin
embargo, no todo es positivo, ya que la tauromaquia también tiene aspectos
negativos. Algunos son los siguientes: es una manera cruel de matar a los toros
porque sufren y provoca muchas protestas de los colectivos antitaurinos.
Es
cierto que es una manera cruel de matar a los toros porque sufren, pero se debe
tener en cuenta que los toros en España únicamente están criados para la lidia
porque para los ganaderos no sería rentable su cría únicamente para obtener su
carne (por ejemplo, rabo de toro). Si la tauromaquia desapareciera se dejarían
de criar toros, por lo que la especie se extinguiría.
Por
otro lado, las protestas de los colectivos antitaurinos pueden llegar a ser demasiado
extremistas. Está bien que todos expresemos nuestra opinión, pero siempre desde
el respeto, no deseando la muerte a los toreros.
Puede
que la tauromaquia sea un tipo de tortura para los toros, pero forma parte de
la cultura de España y es un importante activo de la economía, por lo que no se
debe suprimir. Si desapareciera se verían afectadas ambas: se perdería una
tradición que existe desde hace muchos años y disminuirían los ingresos en el
sector terciario.
Javier de la Hoz y Tomás Ridruejo.
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